sábado, 7 de octubre de 2017

EL CASINO DE CONSTANTA

El Casino de Constanta, construido a orillas del Mar Negro, fue diseñado por Daniel Renard e inaugurado en 1910.


Desgraciadamente, lleva décadas abandonado.

“Es uno de los edificios más bonitos que he visto en mi vida”, pienso, mientras lo observo desde la distancia, apoyado en la baranda del paseo marítimo. Uno de los edificios más bonitos que he visto, sí, curiosamente ubicado en uno de los lugares más feos en los que he estado. Porque eso es (lo pienso sin pensarlo demasiado) lo que es este casino: un rincón de ensueño en mitad de una ciudad de pesadilla. Una suerte de maravillosa ilusión que revela su auténtica condición a medida que vas acercándote a ella. Un rincón que, irremediablemente, se cae a trozos, que participa de la misma decadencia que parece alimentar al resto de edificios de esta ciudad. 



“Sí, es uno de los edificios más bonitos que he visto en mi vida”, pienso, mientras me adentro en el bulevar Elisabetta y mi vista lo va perdiendo de vista. Y en mi mente estas palabras suenan como suenan las despedidas, cuando son definitivas.

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