viernes, 20 de diciembre de 2013

PROPÓSITOS LECTORES PARA EL 2014

Varios son los propósitos que, como lector, me he impuesto para el 2014. El primero de ellos es profundizar en el catálogo de algunas pequeñas editoriales que intuyo guardan un buen puñado de tesoros ocultos. No en vano, muchos de mis mejores momentos como lector los he pasado estos últimos meses con libros de editoriales como Pálido Fuego, Xórdica, Baile del Sol o Salto de Página.

(Estos son, de momento, los dos primeros títulos que me he agenciado para tal fin: “Cardiopatías”, de Juan Miguel Contreras –La Internacional Samizdát- y “Tangram”, de JuanCarlos Márquez –Salto de Página-).

El segundo propósito es para valientes. Básicamente, consiste en plantarle cara a un puñado de “librosacojonantementegrandes” (tanto por su extensión como por lo bien que todo el mundo habla de ellos) que tengo pendientes (algunos desde hace bastante tiempo). La idea es hacer algo así como un “Doce meses, doce tochos”, aunque reconozco que la lista que tengo confeccionada se acerca peligrosamente a la treintena. Lo cierto es que me conformo con leer uno de ellos al mes, y lo bueno es que, salvo un par de excepciones, los tengo todos disponibles en casa (en papel o almacenados en mi Reader). Entre los títulos elegidos figuran “La casa de hojas”, “La broma infinita” o “El plantador de tabaco”, además de los “Cuentos Completos” de autores como Scott Fitzgerald, Cortazar, Faulkner o Nabokov. Eso sin perder de vista a Dostoievski (que me encanta, y me quedo corto) y Tolstói (del que todavía no he leído nada). El propósito, como puedes ver, es bastante ambicioso, y está muy relacionado con mis muchas e interminables lagunas como lector. Como he dicho, no sé en qué porcentaje lograré cumplirlo, pero prometo esmerarme y ponerlo todo de mi parte. 

 
(Una muestra con algunos de los tocho-libros que me gustaría leer el próximo año)

El tercero de mis deseos está alimentado por unas irrefrenables ganas de regresar a mis orígenes como lector, a ese momento en el que comienzo a ser consciente de que nunca voy a ser tan feliz como cuando tenga un libro en las manos. Ahora mismo no sabría decir qué libro tenía en mis manos cuando convertí mi afición por leer en una adicción brutal e insaciable, pero sí cuál era el autor: Gabriel García Márquez. Por eso a lo largo de este año intentaré releer un buen puñado de sus textos.
 

El último de mis propósitos es también el más importante. Aunque, para ser sincero, debo decir que no es un proyecto nuevo. De hecho, con este ya son tres los años que voy a empezar imponiéndome la tarea de leer “A sangre fría”, de Truman Capote, el libro que leía mi hermana pequeña cuando nos dejó. 


La verdad es que he empezado este libro numerosas veces y siempre me ha parecido excelente, pero hay algo que, llegado a un punto, me impide avanzar. Este año lo intentaré de nuevo. No sé, es una puerta que, quiera o no, debo cerrar alguna vez. 

2 comentarios:

Solo dijo...

Pues valor y al libro. Resulta perfectamente comprensible lo que le pasó leyendo a García Márquez. Me apunto u lista de la anterior entrada y, bueno, siento lo de tu hermana. Un abrazo!!

Pd. Buen 2014!! Salud, trabajo y que seas feliz!

Juan Almohada dijo...

Muchas gracias, Solo. La verdad es que no es más que una lista de buenos propósitos, pero a ver cómo salimos de esta.

Saludos.