domingo, 21 de abril de 2013

UN TESORO EN MIS MANOS

Ya lo decía el otro día, que a veces los sueños se cumplen. Deambulas sin éxito durante años por todas las librerías de viejo que conoces en busca de un puñado minúsculo de títulos, tan difíciles de conseguir que parecen más bien fruto de tu imaginación o de alguna romántica leyenda. Y, de repente, cuando menos lo esperas, te topas con uno de ellos. Mi último encuentro ha sido cibernético. No es lo mismo, pero la emoción, te lo aseguro, ha sido indescriptible.



Después de todo, para un antropólogo esto es lo más parecido a encontrar un tesoro.

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