jueves, 5 de julio de 2012

¿+ X -?



(A)

Tras casi una hora deambulando por las estanterías de una de las principales librerías de Córdoba tengo en mis manos tres libros. Los tres han sido­ publicados recientemente. De los tres he leído cosas buenas en algunos de los blogs literarios que sigo con asiduidad. Tienen todo a su favor para que acaben en la biblioteca de casa y, sin embargo, donde acaban es de nuevo en las estanterías de la librería. ¿El motivo? Su precio. Entre los tres suman casi 70 euros.

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(B)

Unos días después llaman a la puerta. Abro. Echo una firma y un mensajero me entrega un enorme paquete. 


Dentro, 18 libros. Precio total (gastos de envío incluidos): 65 euros.


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A ver… No quisiera convertir esto en una cuestión de cantidad vs calidad. Comprar 18 libros por el precio de 3 no es, a priori, ni bueno ni malo. De hecho, creo que cualquiera con dos dedos de frente prefiere 3 libros buenos a 18 malos. Ahora bien, nadie me garantiza que esos 3 libros que cuestan casi 70 euros vayan a ser más buenos que los 18 libros de segunda mano que he adquirido por 65 euros. Para no enrollarme mucho, diré que (en este caso) prefiero los 18 a los 3 por dos razones: 
  1. Tal vez suene idiota (y en el fondo, a mí, ni me va ni me viene), pero me cabrea que, de cualquier libro que hoy se edita, el autor apenas se embolse (con suerte) el 10% del precio final. 
  2. Moverme por impulsos e intuiciones (a 20 euros el libro) supone un riesgo que no siempre estoy dispuesto a asumir. Antes, cuando vivía en Málaga, ese punto de incertidumbre era saciado gracias a las librerías de segunda mano que abundaban en el centro. Hoy, sin embargo, vivo en un pueblo, y (que yo sepa) la librería de segunda mano más cercana queda a más de 200 kilómetros. Pero está internet... Lo que intento decir es que puede que alguno de los 18 libros que vienen en el paquete que acabo de recibir no me acabe gustando, pero en ese caso habré perdido 1 euro, 2 euros, 4 euros (y no 15, 20 o 25). Por contra, también es probable que alguno de esos libros me depare una grata sorpresa que, a su precio original, tal vez me habría perdido. 
En fin... llámame gilipollas, pero entrar en una librería (sea física o virtual) sin saber qué vas a encontrar es un placer como hay pocos, y tomar entre tus manos un libro cuya existencia desconocías hace un minuto y presentir que no podrás salir de allí sin él, es algo que (en mi caso, y tal como está la vida) cuesta más realizar si cada ejemplar cuesta 20 euros (o más).

2 comentarios:

La Pecera del Caimán dijo...

Que quieres que te diga, has hecho de puta madre (y mas aun viendo la foto del paquete abierto)... Ahora no seas egoista (en sentido popperiano, que, por cierto, siempre me ha caido un poco mal) y di la pagina donde has pillado semejante tesoro (esas ediciones viejas de alfaguara de portada rugosa y basta me pierden)

JUAN ALMOHADA dijo...

Jaja, la página es IberLibro. El secreto es, además de mucha paciencia, pedir todos los libros a una misma librería. De ese modo los gastos de envío se minimizan mucho. Joder, es que esos libros de Alfaguara son impresionantes (yo tengo lo mejorcito de Henry Miller así, y da gusto tener esos libros entre las manos). Igualito a la mayoría de las ediciones de hoy...