viernes, 6 de mayo de 2011

PERDIENDO EL TIEMPO...

Una constatación más de mi injustificable tendencia a malgastar el tiempo en ocupaciones estériles podemos encontrarla en mi última visita a Córdoba, donde he pasado horas y horas asomado a la ventana del comedor de mi hermana, observando el magnífico edificio en ruinas de enfrente, especulando cómo serían los días cuando todos esos negocios que ahora están cerrados vivieran sus días de esplendor. 


En fin, tal vez sea ese mi sino: contemplar la vida que fluye ahí fuera mientras dejo pasar la mía de largo.

2 comentarios:

José Luis Amores dijo...

No te angusties. Por lo mismo yo puse mi mesa de trabajo cara a la pared, y de espaldas a la ventana... Además, el tiempo que nosotros perdemos, otros lo invierten y rentabilizan.

JUAN ALMOHADA dijo...

Si, pero lo mio es que tiene delito. Me paso toda una entrada quejándome de que no tengo tiempo para leer, y el poco del que dispongo lo pierdo mirando un edificio viejo.