sábado, 5 de marzo de 2011

SOJA Y LOMO EN MANTECA

Me dio el punto. Había ingerido tanta porquería durante mi estancia en Londres que nada más poner los pies en casita me propuse empezar a comer sano. Compré lechuga y tomates. Fruta. Hasta puse granos de soja en remojo. Y, justo cuando estaba a punto de iniciar mi particular andadura por los senderos de la alimentación saludable, mi madre se presentó en casa con un tapper enorme de lomo en manteca.  Desde entonces mis desayunos, meriendas y cenas no destacan precisamente por su equilibrio nutricional. Pero, qué diablos, hacía años que no tomaba un buen tazón de café con unas tostadas de lomo en manteca como Dios manda.

2 comentarios:

D_M dijo...

Di que si, mariconás las justas.

JUAN ALMOHADA dijo...

To esto, además, lo quemamos luego corriendo...