jueves, 27 de agosto de 2009

UNA DE ANCHOAS

(lunes, 17 de agosto de 2009)
Hoy me dirijo a vosotros, queridos lectores, para haceros partícipes de tres descubrimientos cruciales que he realizado durante el pasado fin de semana, y que a buen seguro van a cambiar el rumbo de nuestro mundo. Ahí van: (1) he constatado que hay vida extraterrestre, (2) que Dios existe y (3) que la anciana vecina del tercero izquierda es en realidad Marilyn Monroe. Ea, ya está.

(jueves, 20 de agosto de 2009)
Ante la avalancha de emails y cartas recibidas, relacionadas con mis tres descubrimientos, sólo he de decir que (citando a de Cospedal): “todo lo que tenía que decir ya lo he dicho, y me reafirmo”.

(domingo, 23 de agosto de 2009)
Las misivas pidiendo que aporte pruebas que respalden mis tres descubrimientos ya se cuentan por miles. Sencillamente, no me da la gana de enseñaros una fotografía de mi encuentro con Dios, o un mechón de pelo rubio platino de mi septuagenaria vecina, o un trozo de antena verde marciana. Sois vosotros los que tenéis que demostrar que lo que yo afirmo es falso. ¡Acabáramos!

(jueves, 27 de agosto de 2009)
Vengo del juzgado. Acabo de querellarme contra los 26.671 individuos que os habéis atrevido a tildar mis descubrimientos de “simples mentiras”. Que la Justicia caiga sobre vosotros y os haga tragar vuestras miserables acusaciones.

4 comentarios:

Campoviejo dijo...

Me han parecido perversas las declaraciones que estos últimos días he leído de algunos de los principales dirigentes de la oposición de nuestro país. Creo que en un Estado de Derecho hay que demostrar con pruebas las acusaciones que se vierten sobre los demás. El colmo es reafirmarte en lo dicho sin demostrarlo, y encima justificarte diciendo que son los otros los que tienen que demostrar que tú mientes. Un disparate, vamos. Muy grave, desde mi punto de vista, viniendo de boca de personas que están ahí porque han recibido el voto de millones de personas, y que pueden el día de mañana gobernarnos. Desde el partido que gobierna dicen que todo esto no es más que una cortina de humo con un único objetivo: desviar la atención de la opinión pública de todos los escándalos de corrupción que asolan el PP. Yo lo veo como una preocupante falta de ética en personas que, precisamente, deberían de caracterizarse por su transparencia y honestidad. No sé, es como si la alcaldesa de una gran ciudad sale un sábado por la noche a la calle con un bolso de 700 euros (regalo de un tipo corrupto que ha hecho turbios negocios en el corazón de tu administración) y se defiende argumentando que todo el mundo acepta regalos, sobornos y anchoas.

NOTA: los pensamientos despiertan recuerdos sorprendentes, escenas pretéritas, y de repente me he visto envuelto en un mundo de noches olvidadas en el Ateneo de Málaga y la Casa del Potro en Córdoba, veladas donde mis cortas entendederas absorbían las migajas de los Seminarios de Psicoanálisis que allí se impartían, y donde una noche escuché a un ponente comentar una curiosa anécdota acerca de Rousseau, quien tras romper o robar algo con descaro fue recriminado por su acción y respondió indiferente algo así como: “Sí, no hay duda de que he sido yo, pero yo no he sido”. Esto, para mí, es la verbalización de un perverso, y se asemeja peligrosamente a las declaraciones que algunos políticos vienen realizando a diario en los distintos medios de comunicación.

Campoviejo dijo...

Por cierto, no deja de preocuparme el hecho de que millones y millones de personas sigan mostrando su apoyo público e incondicional a políticos bajo sospecha. Es (ya lo decía Javier Marías hace unos domingos en su columna dominical) como si la culpa de cuanto acontece en nuestro país no lo tuvieran los personajes que intentan enriquecerse a costa de los demás, sino las personas que desmontan sus tinglados y sacan a la luz sus tejemanejes. Como si cada vez más gente aceptara como normal y cotidiano que alguien “prospere de manera ilícita” si se le presenta la oportunidad, y encima le den una palmadita en la espalda y le digan: “ole tus cojones, campeón”. A mí, lo digo en serio, me asalta esta inquietante duda: ¿cuánta gente hay a mi alrededor que obraría también así de tener ocasión de hacerlo? Y, si es así, ¿vivimos rodeados de chorizos potenciales? ¿Tenemos todos un precio? ¿Queda en algún rincón del mundo alguna persona decente, pura, insobornable?

Anónimo dijo...

ahí va una sobre corruptelas que el otro día en la radio me pareció muy elocuente: una mujer que explicaba que en su pueblo había una persona mayor que hacía muchos regalos (todo esto en referencia a los trajes de Camps) y que una vez le preguntó el por qué, a lo que esta persona mayor dijo: "el que regala bien vende si el que recibe lo entiende".
Yo creo que la corrupción se ha perfeccionado tanto que es un arte, de tal forma que te llevan a los tribunales y no te declaran culpable por haber aceptado un trozo del pastel en forma de corbata.
Tu blog cada día impresiona más y me gusta de vez en cuando pasarme por allí, me quedé enganchado con la frase del "explanandum"
V.

Campoviejo dijo...

Muchas gracias, V, por tu opinión. Como dices, es inquietante lo que estamos viviendo estos días, pero aún más la constancia de que eso mismo está ocurriendo actualmente en otros muchos lugares de nuestra geografía. Hay una frase excepcional de García Márquez que para mí es toda una declaración de principios, y que, más o menos, dice así: "todo honor se paga, toda subvención compromete y toda invitación se queda debiendo". Ahí es nada, ¿no?
Respecto a esa frase del explanandum, a mí no me hace tanta gracia; después de todo tengo que examinarme de esa asignatura de aquí a unos días y no sé si encomendarme al altísimo o cortarme las venas con un peine, porque no hay por donde meterle mano al temario, jeje.
Un abrazo, V.