domingo, 26 de julio de 2009

BOTOX VS ARRUGAS


Con anterioridad hemos hablado aquí del poder de influencia social de los medios de comunicación, que a menudo ensalzan como modelos de belleza madura a personajes famosos que son asiduos al botox y a los quirófanos. Personalmente, encuentro físicamente espeluznante a aquellos/as que, teniendo cincuenta años, pretenden aparentar veinte. Veo rostros como el de Stallone, Kidman o Madonna y no puedo reprimir un espasmo de terror, pues son rostros acartonados, paralizados, rígidos. Sobre todo esto ha disertado recientemente Barbara Celis, en su artículo “Actrices contra el botox y por la arruga”, pero ofreciéndonos un enfoque para mí muy interesante, pues nos brinda el testimonio de actrices como Raquel Weisz, Kate Winslet o Emma Thompson, que reivindican la naturalidad como arma para sus interpretaciones. Así, Raquel Weisz afirma que “si actuar consiste en ser expresiva, ¿por qué borrar las arrugas de la expresión?”. Thompson, por su parte, dice: “El botox sería una terrible traición hacia todo en lo que creo. No le veo ningún sentido. Tengo 50 años y pienso ¿por qué no puedo tener 50 años?”. Barbara Celis lo explica muy bien, al final de su artículo, cuando argumenta que “el exceso de botox está convirtiendo las películas en un desfile de maniquíes incapaces de comunicar, y quizás por eso, en los últimos años, muchas de las mujeres que se han llevado los Oscars han sido precisamente las antibotox: Penélope Cruz, Kate Winslet, Rachel Weisz, Tilda Swinton, Helen Mirren o Marion Cotillard, capaces de promover un escalofrío simplemente con el movimiento de una ceja”. Para finalizar, os dejamos la opinión de Penélope Cruz, quien afirma que “cuando tenga 80 años quiero mirarme al espejo y ver a una mujer de 80 años. Mis abuelas tenían muchas arrugas y cada una contaba una historia”.

(Fuente: Barbara Celis es la autora de “Actrices contra el botox y por la arruga”, que aparece en El País del 12 de julio de 2009).

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