viernes, 31 de julio de 2009

EL HELICÓPTERO Y LA HONDA


Una pérdida de tiempo. Una metáfora sobre el poder y la desigualdad. Un personaje anónimo cuyo acto inútil hace a algunos sonreír y a otros llorar. No sé… Puede que intentar derribar un helicóptero militar con una honda y una piedra sea a los ojos de la mayoría una misión imposible, pero el mundo avanza y el ser humano progresa gracias a personajes tozudos y perseverantes que han consagrado su vida a tirar piedras allí donde el resto no nos atrevemos a hacerlo. Es el caso de la teoría heliocéntrica, de la teoría de la relatividad, de la teoría de la evolución humana...


(Nota: desconozco al autor/a de esta impresionante fotografía. Ojalá haya alguien por este páramo que pueda satisfacer mi curiosidad).

miércoles, 29 de julio de 2009

domingo, 26 de julio de 2009

BOTOX VS ARRUGAS


Con anterioridad hemos hablado aquí del poder de influencia social de los medios de comunicación, que a menudo ensalzan como modelos de belleza madura a personajes famosos que son asiduos al botox y a los quirófanos. Personalmente, encuentro físicamente espeluznante a aquellos/as que, teniendo cincuenta años, pretenden aparentar veinte. Veo rostros como el de Stallone, Kidman o Madonna y no puedo reprimir un espasmo de terror, pues son rostros acartonados, paralizados, rígidos. Sobre todo esto ha disertado recientemente Barbara Celis, en su artículo “Actrices contra el botox y por la arruga”, pero ofreciéndonos un enfoque para mí muy interesante, pues nos brinda el testimonio de actrices como Raquel Weisz, Kate Winslet o Emma Thompson, que reivindican la naturalidad como arma para sus interpretaciones. Así, Raquel Weisz afirma que “si actuar consiste en ser expresiva, ¿por qué borrar las arrugas de la expresión?”. Thompson, por su parte, dice: “El botox sería una terrible traición hacia todo en lo que creo. No le veo ningún sentido. Tengo 50 años y pienso ¿por qué no puedo tener 50 años?”. Barbara Celis lo explica muy bien, al final de su artículo, cuando argumenta que “el exceso de botox está convirtiendo las películas en un desfile de maniquíes incapaces de comunicar, y quizás por eso, en los últimos años, muchas de las mujeres que se han llevado los Oscars han sido precisamente las antibotox: Penélope Cruz, Kate Winslet, Rachel Weisz, Tilda Swinton, Helen Mirren o Marion Cotillard, capaces de promover un escalofrío simplemente con el movimiento de una ceja”. Para finalizar, os dejamos la opinión de Penélope Cruz, quien afirma que “cuando tenga 80 años quiero mirarme al espejo y ver a una mujer de 80 años. Mis abuelas tenían muchas arrugas y cada una contaba una historia”.

(Fuente: Barbara Celis es la autora de “Actrices contra el botox y por la arruga”, que aparece en El País del 12 de julio de 2009).

jueves, 23 de julio de 2009

"BRINDIS", DE MANUEL VICENT


Reproduzco a continuación la sensacional columna que Manuel Vicent publicó en la contraportada de El País hace dos domingos. Espero que esto no sea delito, pues uno lo hace desde la más profunda admiración. Desde mi humilde punto de vista, esto es un ejemplo bestial de buen periodismo. Una auténtica obra de arte.

“BRINDIS”, de MANUEL VICENT.
Alguna gente madura, tal vez la más lúcida, suele pensar con acierto que lo mejor que tiene la juventud es que ya pasó. Fue una época breve y radiante, romántica y vigorosa, pero también llena de luchas, temores, dudas, celos y rivalidad. Alrededor de los 50 años, en cualquier biografía llega un momento en que el caballo de fuego que uno llevaba dentro comienza a perder la ansiedad en el galope y aun sin abandonar la curiosidad ante la vida siente que hay que tomarse las cosas con más calma. A qué viene tanta prisa, se dice a sí mismo una mañana. De pronto uno se da cuenta de que no tiene que correr detrás del autobús ni necesita presentarse ya a ningún examen ni le inquietan las modas ni se ve obligado a cambiar de costumbres y cada día le importa menos lo que piensen de él los demás. No ha dimitido de ninguna idea ni ha cambiado de bando. Le siguen cabreando los mismos políticos, las mismas injusticias, los mismos fanáticos, los mismos idiotas, pero no está dispuesto a que ninguno de ellos le estropee una buena digestión. Si uno es viejo lo peor es comportarse como un joven. Cada edad tiene su baraja con placeres que pueden ser tan intensos como uno quiera, si sabe jugar las cartas. Peor que querer ser joven a toda costa es tener ideas ya de carcamal con apenas 30 años. Gente joven envejecida la vemos y oímos todos los días en las tertulias de la radio y de la televisión. Del primer caso lo salva a uno el sentido del ridículo; en el segundo no hay cura posible porque es cuestión de carencia de minerales. El hecho de que uno con el tiempo alcance cierta serenidad y contemple las cosas con una sabia perspectiva no impide blasfemar si llega el caso. Marco Aurelio debe darle la mano a Epicuro y la resignación no tiene por qué dejar de ser creativa. Lo que ibas a ser de mayor ya lo eres y lo que no ibas a ser ya no lo fuiste. Adiós a la juventud. Se acabaron las luchas, los nervios y las dudas por la identidad. Para una persona madura hoy es el futuro que tanto temía. Ya ves, no ha pasado nada. No ha caído la bomba atómica, has salido bien de una grave enfermedad, al final la crisis económica se ha superado y tus hijos son más altos y más listos. Encima el sol sale por las mañanas y tú estás vivo. Hay que brindar.

(“Brindis” apareció publicado en el diario El País el domingo 12 de julio de 2009. Puedes encontrar la columna pinchando aquí)

lunes, 20 de julio de 2009

ENTRE DESCARTES Y PASCAL


La otra noche estuve en Almagro, viendo dentro del Festival de Teatro Clásico la obra “Encuentro de Descartes con Pascal joven”, protagonizada por Josep María Flotats (Descartes) y Albert Triola (Pascal). En ella se recrea la única vez que ambos filósofos entablaron conversación, el 24 de septiembre de 1647. Luego, para reponer fuerzas, nada mejor que la plaza de este bonito pueblo.

jueves, 16 de julio de 2009

LA VENDA


Muy interesante me resulta el texto que este domingo publica Javier Marías en “La zona fantasma” (El País Semanal), titulado “Infantilizados o ancianizados”. En él reflexiona acerca de la actitud de muchos ciudadanos, que no dudan en apoyar incondicionalmente a personajes encausados o condenados, mientras descargan su ira contra las personas que destaparon esa corrupción. Asimismo, como dice Marías, vivimos en una sociedad en la que cada día hay más gente a la que la verdad ha dejado de importarle, e incluso ha optado por no verla aunque se la pongan delante. En fin, pueden leer todo el artículo pinchando aquí. Para mí, muy recomendable, pues ejemplifica a la perfección una postura y actitud que con mucha frecuencia me encuentro en mi deambular por el mundo: la de aquellos que creen estar en posesión de la verdad absoluta, menospreciando la mera posibilidad de reflexión acerca de sus propios puntos de vista; personas a las que jamás se les ha pasado por la cabeza la pregunta ¿y si en este asunto yo estuviera equivocado?


(“Infantilizados o ancianizados”, está publicado en El País Semanal. Domingo, 12 de julio de 2009)

domingo, 12 de julio de 2009

FESTIVAL DE CINE EUROPEO

No tengo por costumbre comentar (y mucho menos criticar) noticias que suceden en mi entorno más cercano, de ahí que las dos preguntas y reflexiones que lanzo a continuación deban tomarse como lo que son: una excepción, un paréntesis en este desierto en el que, de cuando en cuando, coincidimos para hablar de libros o, simplemente, de cómo nos va la vida. Comencemos:

1) ¿Por qué llaman a un Festival “Festival de Cine Europeo” si durante todo el festival no se proyecta ninguna película europea, si no se dedica el mismo a repasar la filmografía más relevante de un determinado país o actor europeo, o si no comparece en el festival algún destacado director, actor o guionista europeo? Hasta donde yo sé, las estrellas invitadas a desfilar por la alfombra roja de este festival son Carmen Sevilla, la joven actriz de “Camino”, el Langui (protagonista de “El truco del manco”), tal vez “Laura Valenzuela” y (aunque no actor, sí personaje “famoso”) Ortega Cano.

2) ¿Por qué lo llaman Festival si no hay películas a concurso? En su programa sólo figura la proyección de tres películas: “Camino”, “El truco del manco”, y una película de 1976 de la malograda Rocío Jurado. Bien es cierto que las dos primeras fueron, sin lugar a dudas, las dos películas más laureadas en los pasados Goyas, pero dudo mucho que a estas alturas haya algún aficionado al cine que aún no las haya visto. En mi opinión, una de las características de cualquier festival de cine debe ser la de presentar o descubrir al espectador nuevos largometrajes, y no poner en cartel películas con más de un año de antigüedad. Por otro lado, sí es cierto que existe dentro del festival una sección oficial de cortometrajes a concurso, por lo que tal vez alguien debería plantearse para futuras ediciones sustituir o modificar el nombre actual por otros, como “Festival de Cortometrajes (¿europeos?)”.

Quiero creer que un festival como este (a falta de interés cinéfilo) beneficia al menos a los bares, restaurantes, hostales y tiendas de regalos del pueblo. Sin embargo, yo no he visto a muchos turistas por la plaza durante estos días. Este festival lo pagamos entre todos, pero el beneficio (económico y/o publicitario) para el pueblo ha sido nulo. En lo que a mí respecta, hoy finaliza este Festival y yo ni me he enterado.

(Nota: apenas termino de escribir esta entrada, salgo a dar una vuelta por el barrio. A escasos metros de mi casa está el teatro donde hoy se clausura el Festival de Cine Europeo, Entre los invitados: Carmen Sevilla y el inigualable Joselito, al que veo subir las escaleras del teatro).

viernes, 10 de julio de 2009

LO BUENO

se acaba lo bueno
y lo bueno es que
bueno
lo bueno rara vez
resulta ser tan bueno
como uno esperaba