viernes, 24 de abril de 2009

EL MURO DE LA VERGÜENZA

Recordar esa mañana es recordar un montón de imágenes interconectadas: la visión de las minas a ras de tierra, los grupos de jóvenes saharauis arrastrando entre cantos trozos de alambrada, el ruido seco, la nube de polvo y de repente un saharaui de apenas dieciséis años que va a ahorrarse en adelante una pasta en calzado, la sonrisa de los soldados marroquíes, las banderas, las camisetas pro-Sahara libre, los miles de no saharauis vestidos como saharauis, todos con nuestras cámaras de fotos y nuestros móviles de última generación sin cobertura, la curiosidad por saber cuántos estamos aquí por convencimiento y cuántos hemos venido sólo para figurar, porque es guay y es la aventura perfecta para luego contar de vuelta en casa, en el pub, el facebook o en nuestros blogs de pringados primermundistas.

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