viernes, 6 de marzo de 2009

NO TODO ESTÁ PERDIDO (IDEAS SUELTAS)

(1)

Es raro que pase un día sin que alguien a mi alrededor despotrique de los alumnos de hoy. Yo mismo lo habré hecho mil veces. Sin embargo, últimamente no dejo de sospechar que tal vez todo parta de la manía que muchos tienen de juzgar hoy a los chicos como si todavía viviéramos hace veinte años. Este mundo de hoy es su mundo, y sospecho que quien no se entera de la película no son los alumnos, sino nosotros.

(2)

Basta una pizarra para enseñar (y aprender), pero en los tiempos que corren seguir manchándose los dedos de tiza es (pienso) un anacronismo que no hace sino evidenciar que alumnos y adultos coexistimos en mundos diferentes. Entre medias campan a sus anchas los “innovadores”, que introducen las nuevas tecnologías en sus clases antediluvianas.


(3)

Los niños de hoy no disfrutan con la lectura, dicen, y no se paran a pensar que leer en la escuela está casi siempre indisolublemente asociado a la conjunción “y” (lee y contesta; lee y resume; lee y busca tres sustantivos abstractos…). Parece mentira que una letra tan pequeña pueda ser la culpable de tal cantidad de trabajo. Leer es tal vez el más grande acto de libertad, y no puede llevar asociado más obligación que la del disfrute propio de la lectura. Poner esto en práctica, sin embargo, puede ocasionar consecuencias catastróficas, y puede que pronto te veas obligado a reñir a algún alumno porque está leyendo mientras tú explicas.

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