domingo, 22 de febrero de 2009

LUIS GARCÍA MONTERO


Son muchos los que se pasan la vida emborronando folios sin atinar a decir lo que Luis García Montero resume magistralmente en apenas cuatro versos:
DEDICATORIA

Si alguna vez la vida te maltrata,
acuérdate de mí,
que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte.

(“Dedicatoria” está incluido en “Habitaciones separadas”, editado por Editorial Visor).

jueves, 19 de febrero de 2009

OLAS CONGELADAS


Hay fotografías que hablan por sí solas. En esta podemos ver las olas literalmente congeladas en la isla de Marken (Países Bajos), en pleno Mar del Norte. Es lo que ocurre cuando la temperatura durante varios días no sube de -2 ºC. Impresionante.

(Fuente: XL Semanal. 15 de febrero de 2009)

martes, 10 de febrero de 2009

HAMMERSFEST, SÁBADO NOCHE


en hammerfest magne olsen ríe satisfecho
con suerte hoy tirará más de 400 pintas de mack
la cerveza del Ártico
1200 euros gracias a hans
patrick
o ali
gente venida de todo el mundo
en busca de un trabajo en melkoya
la regasificadora

poco importa que su entorno se degrade
o que el hielo se derrita

lo que para muchos es
una catástrofe ecológica
aquí es una oportunidad

las casas han doblado su precio
se venden sobre planos

como dice el alcalde jakobsen
amparado en la claridad tenue
del sol de medianoche
si esto es el cambio climático
bienvenido sea

domingo, 8 de febrero de 2009

STEPHEN WILTSHIRE



Stephen Wiltshire nació en Londres en 1974. Fue diagnosticado de autismo a los tres años, y comenzó a pintar desde muy pequeño. Su especialidad son las ciudades y los coches. Entre el 4 y el 8 de febrero ha estado en Madrid.
Su capacidad para retener información es tal que le basta con sobrevolar en helicóptero una ciudad durante media hora para poder dibujarla después de memoria. De ese modo ha pintado grandes urbes como Nueva York, Tokio, Estocolmo o Roma. A continuación os mostramos algunos de sus dibujos, extraídos de su página web.

Para más info no dudéis en visitarla. Os impresionará:

martes, 3 de febrero de 2009

ELLA

Llega el día. Un nuevo día. Ella sigue a mi lado. Dormida. Desnuda y ausente. Es Jueves. Pero como si fuera Domingo. Como si Ella y yo viviésemos sumergidos en unas vacaciones interminables. En la calle gritan unos muchachos. Comienza a hacer calor. De repente Ella abre los ojos. Sonríe. Me atrapa con su abrazo. Está bella. Misteriosamente bella. Con esa belleza tibia y sencilla que destilan algunas mujeres al despertar. Suena el teléfono. Hago por cogerlo, pero los labios de Ella me disuaden. Salta el contestador. Es Poveda, el encargado. Que por qué no he aparecido tampoco hoy para trabajar. Luego, de nuevo el silencio. El murmullo de nuestros cuerpos reconociéndose. Mordiéndose. Invadiéndose. Y las diez. Las once. El mundo como estancado en esta habitación que ya huele a Ella. Poco antes del mediodía Ella se levanta y entra en el baño. Escucho caer el agua. La imagino en la ducha. Las gotas escurriéndose por su piel de otro mundo. Me siento en la cama. Enciendo un cigarro. Pienso en Ramiro. No sé. Simplemente me ha venido a la cabeza. Al poco Ella sale del baño. Sonríe mientras se seca con una diminuta toalla azul. Echo un vistazo al reloj. Las doce y cuarto. Descuelgo el teléfono y marco. Me responde María, la mujer de Poveda. La tengo dura, le digo, me estoy tocando. La escucho gemir. Tenemos que vernos, me dice. Cuelgo. Entretanto Ella suelta la toalla azul. Se pone una camiseta. Se asoma a la terraza. Yo apago el cigarro. La miro. Pienso que está preciosa con esa camiseta tan corta. Sólo con esa camiseta. El viento hace sonar la puerta de la calle. Tal vez habría que ponerle un papelito. Ella continúa arreglándose. Despacio. Entra en el cuarto de baño y se peina. Casi dos semanas juntos, pienso. Suena el teléfono. Lo descuelgo y lo dejo sobre la mesa. Ella sale del baño. Vestida. Y está idéntica a cuando la conocí. Entonces Ella me mira. Sonríe. Poco a poco abre la puerta de la calle y desaparece tras ella. En silencio. Sin hablar. Tal y como vino.

domingo, 1 de febrero de 2009

PABLO GARCÍA CASADO


Pongo hoy este poema de Pablo García Casado como podría haber puesto otro cualquiera de su último poemario (Dinero), pues la verdad es que esas páginas son un cofre repleto de impagables tesoros.

BAR


Llegan con los hombros curtidos. Empiezan temprano, la mano fuerte que aprieta, la palmada en la espalda. Cómo estás campeón, ponme una copa. Todos tienen una historia que contar, todos tocaron la gloria con la punta de los dedos. Pero luego los hijos, la mala suerte y esa gente que no tiene palabra. Aquí se detienen a tomar fuerzas para subir a casa. Los más jóvenes aún confían en las oportunidades, el resto sobrelleva como puede los minutos de la basura.

(“Bar” está extraído del poemario “Dinero”, editado por DVD Ediciones)