lunes, 26 de enero de 2009

DE PREMIOS Y JURADOS


Contábamos hace unas semanas los oscuros y poco éticos entresijos de un premio de novela local (cuyo libro ganador, por cierto, debe estar a punto de ser presentado en sociedad). Pues bien, hace unos días se falló el Nadal (no hace tanto el Planeta), y basta darse una vuelta por algunos espacios de literatura para intuir que el interés y la rentabilidad a menudo prevalecen sobre la calidad literaria. Tal vez asistimos al triunfo del libro como producto de consumo. En fin... no importa que el libro sea mediocre con tal de que reporte pingües beneficios a la editorial. La gran cuestión (para mí al menos) es: si el premio ya está dado de antemano a un determinado autor de éxito ¿en qué diablos estarán pensando las 500 personas que cada año envían sus manuscritos a estos concursos?
Más sobre el Nadal en “La nave de los locos”, de Fernando Valls.



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