domingo, 21 de diciembre de 2008

TODO PARECIDO CON LA REALIDAD... NO ES PURA COINCIDENCIA


La historia es como sigue: a V. le ofrecen ser miembro de un jurado de novela. Durante cerca de un mes lee los manuscritos. Hace unos días se reúne con el resto de miembros del jurado para deliberar, y dos tercios del mismo concluyen que el premio debe declararse desierto. El otro tercio ensalza las virtudes de una de las novelas presentadas, aunque afirma que tal como está no puede premiarse ni publicarse (hablamos de errores de puntuación, acentuación, faltas de ortografía –cuando V. deja de anotarlos va por la página 60 y ya ha ocupado todo un folio-). El presidente de la fundación concluye que no puede otorgarse el premio y les informa que buscará la manera de derivar el importe del mismo a una segunda convocatoria o beca de investigación. Cinco días después los miembros del jurado son citados de nuevo. Sobre la mesa el manuscrito valorado positivamente (aunque con claras reservas) por un tercio de nosotros y la plica que contiene al autor/a del mismo. El presidente de la entidad convocante les dice que hay que publicar la novela a la fuerza. Argumenta que en caso contrario se pierde el dinero. Ante la negativa de V. a volver a votar lo ya votado, le dicen que está confundido, que seguramente ha entendido mal lo que se habló en la reunión anterior, y proceden a recomponer el jurado, de manera que los que hasta ese momento eran miembros del jurado ahora sólo son asesores que informan positiva o negativamente sobre los manuscritos presentados a concurso. V. se niega a formar parte de este chanchullo, y así lo hace constar. Ya desvinculado del proceso, V. asiste atónito a una nueva deliberación, en la que el nuevo jurado (dos miembros de la fundación convocante) deciden que el premio se otorgue a la novela que hay sobre la mesa. De ellos, uno ha leído sólo el ejemplar que va a votar, y el otro (el presidente de la Fundación) no ha leído ninguno, pero eso no es excusa para que decidan que la obra va a publicarse. Ante el estupor de V. se procede a abrir la plica y curiosamente el autor galardonado resulta ser un conocido de los miembros de esta fundación, cuyo nombre salió “casualmente” a relucir durante la primera ronda de deliberaciones. V. sale de allí pitando.

(Fuente dibujo: M. Ruibal)

No hay comentarios: