domingo, 23 de noviembre de 2008


Lo publica el diario Público, este pasado sábado. La lista de los libros más leídos en el último mes por los españoles es, por orden: 1. El niño con el pijama de rayas (John Boyne). 2. La catedral del mar (Ildefonso Falcones). 3. Los pilares de la tierra (Ken Follet). 4. El juego del ángel (Carlos Ruíz Zafón). 5. Un mundo sin fin (Ken Follet). 6. La sombra del viento (Carlos Ruíz Zafón). 7. El código Da Vinci (Dan Brown).
Asistimos, desde mi punto de vista, al triunfo del libro como producto, como objeto de consumo (que no de cultura).
Hoy se venden millones de libros en España. Todo el mundo afirma leer, pero casi todos leen los mismos libros: apenas un puñado de best-sellers sustentados en mastodónticas campañas de publicidad.
Dice Alberto Olmos, en su magnífico artículo “Me gustó más el libro”: estoy harto de que sólo se hable de libros que venden millones de ejemplares y no de libros que rompen al lector en dos (…). Porque la literatura es maravillosa y poner números, porcentajes, éxito a su lado es deslucirla y convertirla en producto.
En fin… basta con leer alguna entrevista a Ken Follet para entender lo que mueve a escribir a muchos de estos autores: el éxito. El dinero. Vender más libros. Tener las colas para firmar autógrafos más largas durante las ferias del libro. Puede que hayan descubierto esa fórmula idónea para combinar acción, amor, misterio e historia que los está haciendo ricos. Pero todo esto tiene muy poco que ver con la literatura. Muchos incluso afirman que gracias a su éxito las editoriales pueden publicar otros libros de autores menos “importantes”. Lo cierto es que, más allá de las luces y el estrépito del mercado, existen multitud de pequeñas editoriales que nos ofrecen a diario, con gran esfuerzo, otro tipo de literatura.

(Reflexión a partir de los artículos publicados en el diario Público el pasado sábado, 22 de noviembre de 2008: “Los best-sellers roban el corazón del lector”, y “Me gustó más el libro”, de Alberto Olmos)

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