jueves, 10 de julio de 2008

ESCUELAS

Tengo un amigo que trabaja en un colegio nuevo, un colegio con un patio inmenso y clases espaciosas, luminosas y confortables. Todo allí es a estrenar: mesas, sillas, encerados, mapas... Cada grupo de alumnos cuenta con cinco o seis maestros a su disposición (un profesor-tutor, más los especialistas de inglés, música, educación física, religión, otros maestros para garantizar apoyos y desdobles, un orientador, maestros de pedagogía terapéutica y de audición y lenguaje), profesionales que por regla general disfrutan mucho de su trabajo y que siguen formándose cada día para ofrecer a los alumnos una educación mejor. El centro escolar cuenta, entre otros espacios, con un aula de informática (más de una docena de ordenadores portátiles con conexión a internet), biblioteca infantil y juvenil, polideportivo, aulas para desdobles, salón de usos múltiples (con retroproyector, portátil, televisión, video, reproductor de CD y DVD, equipo de música), o aseos adaptados para alumnos discapacitados, etc. Por otro lado, los alumnos tienen los libros de texto gratis y disfrutan de becas para fomentar el estudio. Sé que algunos, al leer esto, pensarán que me estoy inventando la escuela, que el centro donde estudian sus hijos no se parece mucho al que acabo de describir. Bien, es cierto que no todas las escuelas están tan bien equipadas como esta (la cual, reitero, es completamente real), pero todas ellas se parecen mucho más a esta escuela "ideal" que a las escuelas cuyas fotografías os cuelgo a continuación (1): Aparentemente todo parece indicar que los muchachos de hoy, en nuestros colegios, lo tienen todo a su favor para aprender. Sin embargo la mayoría se muestran desmotivados y no se esfuerzan por estudiar. Simplemente dejan pasar los días sin incorporar ningún conocimiento nuevo que les pueda servir en el futuro. Sinceramente, veo las fotos de estas otras escuelas y pienso qué sería de nuestros niños si tuvieran que desplazarse a diario varios kilómetros andando para asistir a aulas como esas. Curiosa paradoja, ¿no creen?, que los que tienen la posibilidad de estudiar la malgasten, mientras el mundo está lleno de niños rebuscando en estercoleros, explotados en fábricas o en un prostíbulo, que desean formarse y labrarse un porvenir, y que carecen de este derecho y de la infraestructura humana y material necesaria para hacerlo realidad.
(1) Escuelas de India, Senegal, China, Bután y Marruecos.

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