martes, 14 de octubre de 2008

EL BAR DE MI PADRE

El bar de mi padre fue relativamente famoso hace años, bastantes años, entre los vecinos del barrio de Conquistadores. Y no precisamente por la calidad de sus vinos o la abundancia de sus tapas. Dos fueron los principales motivos de su renombre. Primero: que no pasaba un mes sin que alguno de sus clientes habituales pasara a mejor vida. Segundo: que al poco tiempo las caras de los difuntos aparecían misteriosamente en las paredes del bar. A veces incluso se invertían los términos, apareciendo primero las caras de clientes aún vivos, a modo de aviso o advertencia. Cuando una mañana mi padre vio junto a la puerta del aseo su cara formada por varias manchas de humedad comprendió que había llegado la hora de traspasar el negocio.

3 comentarios:

Brida dijo...

Estás de broma, no?

Brida dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Campoviejo dijo...

¡Por supuesto que no! Las caras todavía aparecen regularmente en ese bar, del cual no daré más datos para no espantar a la clientela (viva)