domingo, 19 de octubre de 2008

BENEDETTI


Tal vez “Poemas de la Oficina”, de Mario Benedetti, sea mi libro de poesía favorito. Puede que por el momento en el que lo leí. No lo sé. Lo cierto es que han pasado los años y sigo disfrutando con poemas como éste (1):

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha cómo ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme “¿Qué tal?” y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.


Decididamente (como decíamos hace ya una eternidad, cuando aún éramos jóvenes), “quien no ha leído a Benedetti, no sabe lo que se pierde”.


(1) “Amor, de tarde”. Incluido en “Poemas de la oficina” (1953-1956).

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