miércoles, 10 de septiembre de 2008

STRONGBOW

No ha tardado mucho en pronunciar su frase favorita en inglés: “A pint of cyder”. Por supuesto, Stronbow. Y qué decir cuando en Tesco ha encontrado este brebaje exquisito en botellas de dos litros. Oh, la sidra helada bajaba por su gaznate, al tiempo que a su mente fluían fogonazos de un tiempo pasado: la memorable y efímera época de Funcionarios Interinos. Cuántas tardes de invierno coleccionando los contoneos de una guapa charcutera del Mercadona, de jornadas gastronómicas y cartones de Don Simón, de cuerdas de guitarra embadurnadas en queso Philadelphia; tardes de bibliotecas desiertas y oposiciones a la vuelta de la esquina, de Chemas, cañas y morcillas encebolladas, de metamorfosis y dieciseisavos de final de la copa del rey, de catedráticos del marca y cigüeñiles, de rodillas y burrikins, del sabor dulce de la amistad justo un segundo antes de que ésta comience a pudrirse. Y de todo ello hoy apenas medio centenar de canciones inolvidables. “A pint of cyder”, repite para sus adentros. Y da el último trago a su Strongbow.

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