domingo, 20 de julio de 2008

HIPOCRESÍA

La hipocresía de algunas grandes compañías no tiene límites. Y si no basta con ver las últimas campañas publicitarias de Endesa y Repsol YPF ("Inventemos el futuro", reza una; "Para los hijos de tus hijos", la otra). La extensión de ambos "superanuncios" es, con mucho, muy superior a la de cualquier spot convencional (una millonada realizarlos, y no digamos su difusión reiterada en todas las cadenas, a las horas de máxima audiencia). En ambos anuncios nos advierten de la necesidad de proteger el Medio Ambiente, de cuidar la Tierra ("nuestra casa"). A mí, qué quieren que les diga, todo esto me cabrea. Ya sé que abanderar causas nobles es una táctica habitual de muchas empresas e individuos, que por la espalda se enriquecen saltándose todos los preceptos morales que públicamente defienden, y sé que esto no ocurre sólo en el ámbito de las energéticas (cadenas de comida rápida que subvencionan instituciones para ayudar a niños famélicos en países subdesarrollados; bancos y cajas de ahorros con publicitadas fundaciones y obras sociales para socorrer a ancianos o becar a futuros "cerebros"; incluso los propios gobiernos, que nos advierten de los peligros de las adicciones, pero potencian las loterías y se embolsan cantidades millonarias con ellas). El caso es que estas grandes compañías energéticas nos quieren vender en dos minutos que un mundo mejor es posible. Que frenar el cambio climático está en nuestras manos. Pero luego se callan las acciones que las están enriqueciendo, como su expansión por la selva amazónica (que está destruyendo zonas protegidas, y con ellas el hábitat de muchas tribus indígenas), o proyectos hidroeléctricos que están transformando lugares como la Patagonia chilena. En fin, anuncios muy bonitos, que quedan muy chulos en pantalla, pero que encierran una hipocresía mucho más grande que las buenas intenciones que pretenden transmitir.
PD: Estoy colgando esta reflexión cuando me topo en la tele con otro anuncio del estilo de los anteriormente comentados: Una compañía de coches (que ha protagonizado despidos y recortes de plantilla) utiliza a sus trabajadores más atractivos como actores en el spot.

viernes, 11 de julio de 2008

NIÑOS CON PISTOLAS

En ocasiones, una imagen vale más que mil palabras. Esta en concreto muestra a varios niños palestinos divirtiéndose con armas de plástico en las calles de Jenin.

jueves, 10 de julio de 2008

ESCUELAS

Tengo un amigo que trabaja en un colegio nuevo, un colegio con un patio inmenso y clases espaciosas, luminosas y confortables. Todo allí es a estrenar: mesas, sillas, encerados, mapas... Cada grupo de alumnos cuenta con cinco o seis maestros a su disposición (un profesor-tutor, más los especialistas de inglés, música, educación física, religión, otros maestros para garantizar apoyos y desdobles, un orientador, maestros de pedagogía terapéutica y de audición y lenguaje), profesionales que por regla general disfrutan mucho de su trabajo y que siguen formándose cada día para ofrecer a los alumnos una educación mejor. El centro escolar cuenta, entre otros espacios, con un aula de informática (más de una docena de ordenadores portátiles con conexión a internet), biblioteca infantil y juvenil, polideportivo, aulas para desdobles, salón de usos múltiples (con retroproyector, portátil, televisión, video, reproductor de CD y DVD, equipo de música), o aseos adaptados para alumnos discapacitados, etc. Por otro lado, los alumnos tienen los libros de texto gratis y disfrutan de becas para fomentar el estudio. Sé que algunos, al leer esto, pensarán que me estoy inventando la escuela, que el centro donde estudian sus hijos no se parece mucho al que acabo de describir. Bien, es cierto que no todas las escuelas están tan bien equipadas como esta (la cual, reitero, es completamente real), pero todas ellas se parecen mucho más a esta escuela "ideal" que a las escuelas cuyas fotografías os cuelgo a continuación (1): Aparentemente todo parece indicar que los muchachos de hoy, en nuestros colegios, lo tienen todo a su favor para aprender. Sin embargo la mayoría se muestran desmotivados y no se esfuerzan por estudiar. Simplemente dejan pasar los días sin incorporar ningún conocimiento nuevo que les pueda servir en el futuro. Sinceramente, veo las fotos de estas otras escuelas y pienso qué sería de nuestros niños si tuvieran que desplazarse a diario varios kilómetros andando para asistir a aulas como esas. Curiosa paradoja, ¿no creen?, que los que tienen la posibilidad de estudiar la malgasten, mientras el mundo está lleno de niños rebuscando en estercoleros, explotados en fábricas o en un prostíbulo, que desean formarse y labrarse un porvenir, y que carecen de este derecho y de la infraestructura humana y material necesaria para hacerlo realidad.
(1) Escuelas de India, Senegal, China, Bután y Marruecos.

miércoles, 9 de julio de 2008

AMANECER EN PRAGA

“He quedado a las once con el hombre que va a matarme. En el puente, justo bajo la estatua de San Nicolás”. Esa es la historia que me viene esta mañana a la cabeza, mientras cruzo el puente de Carlos. Apenas son las seis. La noche ha sido larga. Muy larga. Deambulo hasta la pensión de Malà Strana con la intención de dormir algo antes de mi cita con Werfel, A las once. En el puente. Justo bajo la estatua de San Nicolás.
A esta hora el puente esta desierto. Tal vez sea la madrugada el único momento de la jornada en el que uno puede atravesar este lugar sin verse rodeado de turistas, vendedores, carteristas, músicos o artistas callejeros. A esta hora miro las estatuas que me rodean con el mismo respeto con el que de pequeño miraba un cristo o una virgen cuando me colaba en la Iglesia, fuera del horario de misas. Es un desasosiego extraño, pueril, esa sensación de que si las miro ellas van a pestañear, me van a decir algo, como hablaba el Cristo en un entierro de “Antonia” (1).
Antes de abandonar el puente localizo la estatua de San Nicolás. Es mi estatua preferida. Es el sitio al que siempre vuelvo cuando estoy en Praga. El lugar donde, como he dicho, he quedado con Werfel, aunque espero que no sea para matarme. Todos tenemos un rincón favorito, un lugar escondido en una ciudad que visitamos que nos “caza”. Resulta curioso calificar el turístico Puente de Carlos como “lugar escondido”, pero basta andar por el como yo lo hago ahora, a las seis de la mañana, para sentir la soledad que trasciende y rezuma de todo lugar abarrotado. A las seis de la mañana no hay en el puente más ruido que el de mis pasos, el furor del Moldava bajo mis pies, el ritmo frenético de mi respiración al ver estupefacto como alguien, al inicio del puente, levanta de repente las manos y las agita enérgicamente, instándome a que me acerque hasta el.
(1) ANTONIA (ANTONIA´S LINE) (1995). Película holandesa, dirigida por Marleen Gorris, e interpretada por Willeke Van Ammelrooy, Jan Decleir y Els Dottermans (entre otros). Recibió el Oscar a la mejor película extranjera en 1995. La historia narra, desde una tranquila granja de la campiña holandesa, la interesante vida de la nonagenaria Antonia.